Some notes from before…

Junio 21, 2012

Estamos en algún lugar a 80 o 60 kms. de Cataviña. Hoy no pedaleamos mucho pero fue todo de interminables subidas y pocas pero super divertidas bajadas. Que pueda decir divertidas bajadas es mucho para mí. La bici sigue siendo cosa nueva y aunque me considero fuerte y de rápido aprendizaje, esto definitivamente ha sido un reto. En muchísimos sentidos pero ahorita me refiero específicamente a la pedaleada.

Ayer fue particularmente difícil. El terreno bastante gentil, de San Quintín a el Rosario, poco más de 60 kilómetros con pocas pendientes; aún así para mí fue pesado. Seguro mucho era el cansancio acumulado, otro mucho definitivamente el viento tan fuerte, varias veces me sacó completamente de balance, otras hacía que el terreno, aunque plano, se sintiera intenso. Y bueno, siendo todavía completamente novata en estas cosas… me asusto. Y no ayudó que Chris y yo tuviéramos nuestra primera discusión desde que salimos de Ensenada. Nada importante, solo cansados los dos…

Sentí mucha nostalgia, soledad. Hay días, no?… justo antes de llegar al Rosario hay una pendiente impresionante, al menos así se sintió. Tuve que alternar entre los frenos delanteros y traseros para no quemarlos. Llegamos a un hotel/restaurante, Mamá Espinoza donde nos dejaron acampar en el estacionamiento y fueron siempre muy amables y dulces.

Hoy fue otra historia. Creo que hicimos solo 35 o 40 kilómetros pero ya está llegando el calor, mas bien, ya llegamos al desierto, y con estas montañas! pero fue lo máximo, me voy acostumbrando al peso de la bici, al viento…  y ayuda mucho que el tráfico por aquí es poco. Encontramos el primero rancho restaurante “El Sacrificio” y aquí acamparemos.

Chris me pregunta a veces qué estoy haciendo, por qué estoy aquí. No sé, y creo que me lo pregunta porque él tampoco, después de casi dos años de pedaleo. Al mismo tiempo sentimos tantas razones tan fuertes. Me gusta la vida llena de contradicciones, paradojas, incertidumbres, sentidos y sin sentidos.

Hoy en la montaña , con la melancolía de ayer todavía colgando pensé tanto en Jessica y sus palabras “You’re gonna have a blast!! It’s gonna be amazing. Be safe and have lots and lots of fun!!!”. Acordarme de su mirada tan positiva y segura, tan emocionada y feliz por nosotros me hizo sentir más tranquila y vaya que fue divertido.

2 caídas más. Como quiera, igual que en las otras, caigo en mis pies y manos. Caigo parada. Parada como changa en 4 patas, pero parada. Me hacía falta el desierto. Naturaleza, los cirios, el intenso silencio del viento.

Junio 22, 2012

Seguro debí de caerme hoy también en algún momento pero no me acuerdo, quizás no me caí del todo.  75 kilómetros del Sacrificio a Cataviña. Toda esta zona y los muchos kilómetros siguientes es protegida como reserva biológica, el Valle de los Cirios y la belleza es extraordinaria. Desierto, desierto, desierto.

Hoy por poco me planchan, que da lo mismo porque en estas cosas no hay “por poco” o pasa o no. Y no pasó. Justo acabamos de subir una pendiente con un trailer atrás y como todavía me tardo en hacer algunos cambios no quise hacerlo con el trailer al lado, intenté seguir pedaleando pero al perder potencia perdí el control también y entre el viento y la adrenalina empecé a tambalearme de lado a lado que hasta sentía las irregularidades del viento pasando por la estructura de la caja del trailer… ufff…  Chris estaba atrás y solo vi su cara después de alivio.

Lo estamos haciendo. Estamos “pedaling for peace”. Lo que sea que signifique.

Hoy acampamos de nuevo en la estación de policías, pero esta vez se siente de lujo, tenemos el salon de eventos, vacío pero enorme para nosotros, inodoro, baño de cubeta y electricidad, que más?

Me voy sintiendo cada día mucho mejor con la bici, menos asustada, más disfrute. 75 kms. en el desierto, de 8-9 am a 1 pm, con el sol, aire seco y caliente. A cada hora el agua se volvía más y más caliente, los últimos tragos antes de llegar no sé si ayudaban o cansaban más… pero el paisaje! me gusta gritar a pulmón abierto con Chris en las bajadas… eso es hasta que me deja mucho atrás, que todavía me asusto y voy frenando…  cada día menos. Está bien, prefiero ir tranquila, pecar de precaución…  el no. He’s a guy.

Llevo días queriendo empezar a hacer videos de yoga, uno a la semana al menos, pero llegamos tan cansados que… todavía no. Quizás al rato que baje el calor. (?!)

Amo Ensenada. Amo el vino, la gente, salir a correr por las mañanas, y si no lo he mencionado suficiente, amo a mi familia. Siempre he preferido mil veces las tardes de vino con mis papás a cualquier otra cosa, pero Ensenada me apaga, me duerme. Me pongo cómoda. Despacio, un poquito más a cada kilómetro, voy despertando.

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