Ashtanga, ashtangi, ashtangueando…

Escribir un blog está resultando una tarea mas difícil de lo que pensaba. Chris me insiste todo el tiempo en que comparta en escrito lo que tan fácilmente fluye durante nuestras conversaciones… pero, una conversación es personal. No necesariamente secreta ni privada -al menos no siempre- pero personal porque somos personas compartiendo. Conversar con el teclado es otra cosa.

Este fin de semana estuvimos en San Diego en el Ashtanga Confluence, donde tuve la oportunidad de convivir, en un mismo lugar y tiempo, con mucha gente que me ha acompañado durante mi práctica a traves de los años. Como un reencuentro con esta parte de mi vida, la parte ashtangi, que desde Pedaling for Peace ha entrado en un proceso de transformación intensa.

El año pasado, cuando surgió la idea del evento en el estudio de Tim Miller, mi maestro desde hace más de doce años, en mi estudio estaba ocurriendo el primer entrenamiento para maestros. Para mí era simultáneamente, un nuevo capítulo no solo para el estudio, sino en mi práctica personal y en mi vida.

Ahora, un año después, celebramos esa magia de compartir, de transmitir la práctica formando parte de una cadena mágica que sigue transformando vidas. Durante el evento un punto clave que tuvimos todos muy presentes es precisamente la relación maestro-alumno, que lejos de ser cuestión de autoridad, es el flujo natural de esta práctica. Uno aprende, practica y comparte enseñando. Punto.

Despues de estar enseñando yoga durante doce años, con los siete últimos en mi propio estudio Ashtanga Yoga de Ensenada (AYE), está siendo un proceso personal intenso integrarme a Pedaling for Peace. Muy afortunadamente entraron inmediatamente en acción algunos de mis alumnos, particularmente Oscar Olivares que se queda ahora dirigiendo el AYE. Asi me quedo tranquila en ese aspecto sabiendo que sigue fluyendo el ashtanga en Ensenada. Que sigue habiendo un lugar enfocado seriamente a la tradición de esta práctica, con instructores bien preparados y cuya motivación real es la pasión por el ashtanga.
Y mientras de mi lado, que sea entonces este blog una herramienta para seguir compartiendo, no importa donde esté, con mi familia ashtangi.Escribir un blog está resultando una tarea mas difícil de lo que pensaba. Chris me insiste todo el tiempo en que comparta en escrito lo que tan fácilmente fluye durante nuestras conversaciones… pero, una conversación es personal. No necesariamente secreta ni privada -al menos no siempre- pero personal porque somos personas compartiendo. Conversar con el teclado es otra cosa.

Este fin de semana estuvimos en San Diego en el Ashtanga Confluence, donde tuve la oportunidad de convivir, en un mismo lugar y tiempo, con mucha gente que me ha acompañado durante mi práctica a traves de los años. Como un reencuentro con esta parte de mi vida, la parte ashtangi, que desde Pedaling for Peace ha entrado en un proceso de transformación intensa.

El año pasado, cuando surgió la idea del evento en el estudio de Tim Miller, mi maestro desde hace más de doce años, en mi estudio estaba ocurriendo el primer entrenamiento para maestros. Para mí era simultáneamente, un nuevo capítulo no solo para el estudio, sino en mi práctica personal y en mi vida.

Ahora, un año después, celebramos esa magia de compartir, de transmitir la práctica formando parte de una cadena mágica que sigue transformando vidas. Durante el evento un punto clave que tuvimos todos muy presentes es precisamente la relación maestro-alumno, que lejos de ser cuestión de autoridad, es el flujo natural de esta práctica. Uno aprende, practica y comparte enseñando. Punto.

Despues de estar enseñando yoga durante doce años, con los siete últimos en mi propio estudio Ashtanga Yoga de Ensenada (AYE), está siendo un proceso personal intenso integrarme a Pedaling for Peace. Muy afortunadamente entraron inmediatamente en acción algunos de mis alumnos, particularmente Oscar Olivares que se queda ahora dirigiendo el AYE. Asi me quedo tranquila en ese aspecto sabiendo que sigue fluyendo el ashtanga en Ensenada. Que sigue habiendo un lugar enfocado seriamente a la tradición de esta práctica, con instructores bien preparados y cuya motivación real es la pasión por el ashtanga.
Y mientras de mi lado, que sea entonces este blog una herramienta para seguir compartiendo, no importa donde esté, con mi familia ashtangi.

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